jueves, 18 de noviembre de 2010

Como la lluvia al sol

Ayer Trueba me dijo: los atardeceres en Madrid son limpios después de una lluvia previa.

Hoy lo comprobé. Madrid despertó con una mañana gélida empapada en lluvia. No apetecía salir de debajo de las sábanas. Sólo quería mirar el cielo gris desde los cristales empañados. Pero echándole paraguas y gorro al asunto, partimos a vernos 'A Solas' con ellos.

Entre tanto, un helado para combatir el rubor. Aún faltaba para las tres, pero lo comimos como si no hubiera mañana. Y eso que ni queríamos acudir. Otro engaño más.
A la salida, irrumpió el sol. Bendito su destello. Pero maldita enfermedad. Esto ¿con qué se cura?

Supo a poco -como siempre-. Pero con ellos siempre hay un mañana. Y ojalá que sea soleado.

P.D: Volví a cazar famosos y compré cultura. Esta vez, un mini recopilatorio de Antonio Vega.




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