miércoles, 29 de diciembre de 2010

¿Revés o Ace?

Le vi venir. Llegué a pensar que quizás ni se percataría. Pero lo hizo. Uno por mejilla, ¿qué digo? Ni tan siquiera eso. Sólo un cruce de miradas mientras adiviné su perfume –gran olfato el mío-. Y de repente como un resorte espetó: “ha caído un mito. Llámame clásico, pero dijiste que nunca lo harías”.

Y mira que yo era de las que sostenían un ‘nunca’ o un ‘siempre’ hasta tensar de un pequeño hilo la cuerda de la tozudez. El cambio de actitudes agitadas por el interés removía mis entrañas. La falta de personalidad sin convicciones malograba mi humor.

De un tiempo a esta parte apuesto por la dejadez, la transformación del yo y el no anclaje en el conformismo. Alejarme un poco más del mundano olor a conveniencia y de mentes retrógradas han logrado ventilar mi preocupación por el qué dirán.

Ahora me juzgas y yo te lo permito. Pintaré una raya en el agua por tu opinión.

¿Guiño?, ¿rechazo?, ¿evasión?. Nunca más. Siempre amigos.

http://www.youtube.com/watch?v=Ejg5Iq7E-U4

domingo, 12 de diciembre de 2010

Madrid es Madrid.


Gran concierto. Gracias por darlo absolutamente todo. Por la estética y esa escenografía con sorpresa incluida. Que Noni pase a tu lado entre toda la maraña de gente eufórica no tiene precio.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Efecto placebo.

Creo de un momento a otro mi mente explotará. Sólo me queda pensar en la noche de mañana que seguro será memorable y surrealista. Por eso, ante la saturación de contenidos periodísticos debido al examen de mañana, sólo me calma la música.
Ayer descubrí esta canción y consiguió engancharme desde el principio.


Brindo por mañana. Pase lo que pase. Responda o no. Salga bien o mal. Mañana es mañana. Mañana es de los periodistas.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Lo de siempre también me gusta.


Al llegar aquí todo permanece.

Hogar y chimenea. Caprichos de chocolate. Rutinas mañaneras. Compras a mediatarde. Juegos de niños. Música a las dos. Maletas y guisos.

Frío rural. Calles invernales desangeladas. Árboles talados. Tardes-noches en el bar. Conversaciones existenciales. Cañas y cafés. Esquivas miradas de la gente que conspira. Copas en la barra. Mismas caras. "Es mi pueblo, no es mi gente".

Eso sí, brindamos porque las pequeñas dosis de 'siemprecismo' a veces curan daños de hoy.